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Sangre en la orina

Ver sangre en la orina asusta, y hace bien: es uno de los pocos signos que obliga a descartar un tumor aunque no duela y aunque desaparezca solo. La mayoría de los casos resultan benignos, pero la probabilidad de encontrar un cáncer varía de menos del 0.5% a cerca del 6% según quién sea el paciente. Aquí encontrarás en qué grupo estás, qué estudios corresponden y por qué esta evaluación no debería fragmentarse entre varios médicos.

Dr. Eduardo Amaya Fragoso

Escrito y revisado por

Dr. Eduardo Amaya Fragoso

Cirujano Urólogo · Posgrado de Alta Especialidad en Urología Oncológica (Centro Médico Nacional Siglo XXI · UNAM) · Fellow internacional en Urología Robótica (Instituto Israelita Albert Einstein, Brasil)

Céd. Prof. 10407470 · Céd. Esp. 12943253 · CONAMEU 1918 (vigencia 2022–2027). Consulta en Hospital San José, Hermosillo, Sonora.

Última revisión: 23 de julio de 2026

Lo esencial

  • La sangre en la orina nunca es normal. Puede tener causas banales, pero siempre merece ser estudiada; ninguna cantidad es demasiado poca.
  • Que desaparezca sola no significa que se haya resuelto. La hematuria de origen tumoral es característicamente intermitente: aparece, se quita, y el paciente cree que ya pasó.
  • No todos los casos requieren los mismos estudios. Existe una clasificación de riesgo que determina qué hace falta: en el grupo de riesgo bajo se encuentra cáncer en menos del 0.5%; en el de riesgo alto, en cerca del 6%.
  • Tomar anticoagulantes no explica la hematuria. Es el error más frecuente y el que más diagnósticos retrasa.
  • Es un motivo de consulta que corresponde al urólogo, y en particular al urólogo oncólogo, porque lo que se está descartando es un cáncer y porque quien lo busca debería ser quien lo trate si aparece.

Dos formas de hematuria, con riesgos distintos

  • Hematuria visible. La orina se ve roja, rosada o color té. Es la que asusta y la que lleva a consultar, y con razón: es la de mayor riesgo. Basta un episodio, aunque haya sido único y hace meses, para clasificar al paciente en el grupo de riesgo alto.
  • Hematuria microscópica. No se ve; aparece en un análisis de orina, muchas veces pedido por otro motivo. Se define como tres o más glóbulos rojos por campo en una muestra bien tomada. Es mucho más frecuente y su riesgo depende de quién sea el paciente.

La tira reactiva no basta

El resultado positivo de una tira de orina no es suficiente para diagnosticar hematuria. Da falsos positivos con frecuencia, y lo que la define es el estudio del sedimento al microscopio. Si tu única evidencia es una tira reactiva, el primer paso no es una tomografía: es un análisis de orina bien hecho.

Grupos de riesgo y probabilidad de cáncer

Durante años a todos se les hacían los mismos estudios. Desde 2020, y con una actualización en 2025, la clasificación de riesgo de la Asociación Americana de Urología permite ajustar la intensidad de la evaluación al riesgo real de cada persona.

Se toma la categoría más alta que aplique: basta cumplir un solo criterio de un grupo para pertenecer a él.

 Riesgo bajoRiesgo intermedioRiesgo alto
EdadHombres menores de 40
Mujeres menores de 60
Hombres de 40 a 59
Mujeres de 60 o más
Hombres de 60 o más
TabaquismoNunca fumó o menos de 10 paquetes-añoEntre 10 y 30 paquetes-añoMás de 30 paquetes-año
Glóbulos rojos por campoDe 3 a 10De 11 a 25Más de 25
Otros elementosNingún factor de riesgo adicionalAlgún factor de riesgo presente, o hematuria que persiste al repetir el análisisCualquier antecedente de hematuria visible
Cáncer encontradoEntre 0% y 0.4%Cerca del 3%Cerca del 6%
Estudio que correspondeRepetir el análisis en seis meses, o cistoscopia con ultrasonido renal: se decide contigoCistoscopia y ultrasonido renalCistoscopia y urotomografía

En honor a la evidencia

Los porcentajes provienen de una serie de 1 018 pacientes con hematuria microscópica a los que se les aplicó esta clasificación de forma retrospectiva: ningún cáncer entre los 218 de riesgo bajo, 3.1% entre los 447 de riesgo intermedio y 5.7% entre los 353 de riesgo alto. Por esa razón la actualización de 2025 renombró el primer grupo como riesgo bajo o insignificante.

Ese mismo cambio de 2025 corrigió algo importante: ser mujer y tener más de 60 años ya no clasifica automáticamente como riesgo alto, porque la incidencia de tumores urinarios es menor en mujeres. Antes sí, y llevó a estudiar de más a mucha gente.

Y aquí va el matiz que casi nadie dice, porque incomoda: estudiar de más también tiene costo. Se estima que hasta un 22% de las cistoscopias e imágenes realizadas por hematuria generan un falso positivo, y en una serie de pacientes evaluados con urotomografía se encontraron hallazgos incidentales urinarios en el 61% y extraurinarios en el 74%, con más estudios, más consultas y más gasto derivados de ellos. Por eso importa clasificar bien: tan malo es no estudiar al que lo necesita como llenar de tomografías al que no.

Factores de riesgo de cáncer urinario

Estos son los elementos que suben a un paciente de categoría, y conviene revisarlos uno por uno en la consulta:

  • Tabaquismo. Es con diferencia el más importante: se le atribuye cerca de la mitad de los cánceres de vejiga. El riesgo persiste años después de dejar de fumar.
  • Edad y sexo masculino.
  • Exposición ocupacional a aminas aromáticas, colorantes e hidrocarburos: industria del hule, cuero, textil, pinturas, petroquímica, imprenta y peluquería. Es un dato que rara vez se pregunta y que cambia la clasificación.
  • Radioterapia pélvica previa, por ejemplo por cáncer de próstata.
  • Quimioterapia previa con ciclofosfamida o ifosfamida.
  • Infecciones urinarias de repetición o uso crónico de sonda.
  • Uso prolongado de analgésicos y exposición a ácido aristolóquico presente en algunas hierbas medicinales.
  • Antecedente familiar de cáncer urotelial o síndrome de Lynch.
  • Cualquier episodio previo de hematuria visible.

Qué la puede causar

La mayoría de las hematurias no son cáncer. Las causas más frecuentes son benignas:

  • Infección urinaria y prostatitis.
  • Litiasis, piedras en el riñón o el uréter.
  • Crecimiento prostático benigno, sobre todo cuando la próstata está muy vascularizada.
  • Ejercicio intenso, traumatismos, procedimientos recientes.
  • Enfermedades del riñón de origen no urológico, que suelen acompañarse de proteínas en la orina y alteración de la función renal.
  • Tumores de vejiga, riñón, vía urinaria superior o próstata.

Dos trampas frecuentes

Los anticoagulantes no son una explicación aceptable. Un paciente anticoagulado con hematuria debe estudiarse exactamente igual que uno que no lo está. El medicamento no crea el sangrado: revela uno que ya existía. Atribuirlo al anticoagulante y no estudiarlo es una de las causas más frecuentes de diagnóstico tardío de cáncer de vejiga.

La orina roja no siempre es sangre. El betabel, algunos medicamentos como la rifampicina o la fenazopiridina, y ciertos colorantes pueden teñirla. Por eso el diagnóstico se confirma con el análisis y no con la observación.

En qué consiste la evaluación

  • Análisis de orina con estudio del sedimento, y urocultivo cuando se sospecha infección.
  • Cistoscopia. Revisión directa del interior de la vejiga y la uretra con un instrumento flexible, en el consultorio y con anestesia local. Es el único estudio que ve la vejiga por dentro: ninguna imagen la sustituye, porque los tumores planos —el carcinoma in situ— no pueden verse en tomografía.
  • Imagen del aparato urinario superior. Ultrasonido renal en riesgo intermedio; urotomografía —tomografía con contraste y fases específicas para ver la vía urinaria— en riesgo alto.
  • Citología urinaria o marcadores en orina en casos seleccionados. La actualización de 2025 los contempla para afinar la decisión en pacientes de riesgo intermedio que prefieren evitar la cistoscopia, pero no sustituyen a la cistoscopia en los de riesgo alto.

Cualquier urólogo puede hacer una cistoscopia, y muchos médicos pueden pedir un análisis de orina. No es una cuestión de quién puede: es una cuestión de qué pasa después.

La evaluación de una hematuria es, en el fondo, una búsqueda de cáncer. Y cuando aparece algo, el camino se bifurca hacia procedimientos que son precisamente los que un urólogo oncólogo realiza a diario:

  • Un tumor en la vejiga requiere resección transuretral, estadificación correcta y decidir si necesita tratamiento intravesical, cistectomía radical o quimioterapia previa.
  • Una masa renal exige interpretar bien la tomografía y decidir entre vigilancia, nefrectomía parcial o radical, con la meta de conservar riñón siempre que se pueda.
  • Un tumor de la vía urinaria superior lleva a nefroureterectomía con manejo del rodete vesical.
  • Una próstata sangrante puede ser benigna o esconder un tumor, y hay que saber distinguirlo.

Lo que quiero decir sin rodeos

No estoy diciendo que otros lo hagan mal. Estoy diciendo algo más simple: quien busca el cáncer debería ser quien lo trate si aparece. Cuando la evaluación y el tratamiento están en el mismo lugar, no hay cadena de referencias ni un segundo periodo de espera entre el hallazgo y la solución, que es donde se pierden las semanas que sí importan.

Y hay una segunda parte, menos evidente: saber cuándo no estudiar. La misma formación que permite reconocer un tumor plano en una cistoscopia permite decirle a un paciente de riesgo bajo que no necesita una tomografía. Las dos decisiones requieren el mismo criterio.

Cuándo consultar sin esperar

  • Cualquier episodio de orina con sangre visible, aunque haya sido uno solo y ya no se repita.
  • Sangre acompañada de coágulos, o dificultad para orinar por obstrucción.
  • Hematuria sin dolor. La ausencia de molestia no tranquiliza: la hematuria tumoral suele ser indolora.
  • Hematuria en un análisis de rutina si eres fumador, mayor de 50 años o tuviste exposición ocupacional.
  • Sangre que aparece después de un tratamiento con antibiótico que se suponía resolvía una infección.

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Urólogo Oncólogo · Cirujano Robótico

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¿Viste sangre en la orina, aunque haya sido una sola vez?

No esperes a que se repita. Un episodio único ya clasifica como riesgo alto, y la evaluación completa —cistoscopia e imagen— puede resolverse en días. Si aparece algo, el tratamiento continúa aquí mismo, sin cadena de referencias.

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Nota

Esta información es orientativa y no sustituye la consulta médica: no tomes decisiones a partir de este texto sin comentarlo con tu urólogo.

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